Historia

Una breve reseña histórica del Club Atlético Estudiantes, extraída del libro “El nacimiento de una pasión” del periodista argentino Alejandro Fabbri.


ESTUDIANTES DE BS AS: LA ENSEÑA DE CASEROS

Nacido en el corazón de la Capital Federal, pero habitante del Gran Buenos Aires desde hace más de 40 años y fundado antes del fin del siglo XIX, Estudiantes de Buenos Aires ha precedido inclusive a su primo hermano, el Estudiantes de La Plata. Creado el 15 de agosto de 1898, con camiseta originalmente blanca con vivos negros y rápidamente blanca y negra a rayas verticales, Estudiantes pasó a llamarse Club Atlético Estudiantes y se instaló primariamente en un terreno ubicado en la Avenida Blandengues (hoy Avenida Del Libertador) y la calle Oro, yéndose en 1920 al predio donde se cruzan hoy las avenidas Figueroa Alcorta y Dorrego, para partir en 1931 hacia Desaguadero y José P. Varela, en el barrio de Villa Devoto.

Los muchachos que fundaron el club eran alumnos de los colegios Mariano Moreno y Nacional Buenos Aires. Debutaron en Primera División en 1903, donde lograron ganarle 1-0 a Lomas Athletic y 3-2 a Quilmes; fueron sus únicas victorias, aunque rápidamente mejoraron y alcanzaron el tercer puesto en 1905, detrás de Alumni y Belgrano.

Estudiantes fue un animador permanente del principal campeonato y produjo un hecho único: hizo la mayor goleada de toda la historia del fútbol argentino. El 9 de julio de 1909 derrotó por 18-0 al Lomas Athletic, en la Copa Competencia. La figura de Maximiliano Susan, autor de doce goles, nunca . fue superada. Susan fue un temible artillero, uno de los máximos goleadores argentinos en la segunda década del siglo XX, con 57 presencias internacionales.

Un año más tarde, Estudiantes llegó al subcampeonato, detrás de Racing Club, el único que lo pudo vencer.

Inició después un deterioro deportivo que lo llevó a ocupar varias veces el último puesto, pero la anulación de los descensos lo mantuvo en primera categoría hasta el fin del amateurismo.

Anclado con su sede en la barriada de Villa Devoto, cargó con el serio problema de no tener cancha propia hasta que en 1959 recibió un predio en la localidad de Caseros, donde pudo establecerse de manera definitiva. Allí supo tener paciencia para ascender los escalones hacia la fama. Desde la humilde Primera D, alcanzó la Primera A en 1977 y se mantuvo una sola temporada, alternando en las dos principales categorías de ascenso desde ese tiempo. Caseros, a medio camino entre el Norte y el Oeste, lo adoptó como propio.

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